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Experiencias viajando: mis 5 peores momentos

Experiencias viajando

Viajar no siempre es un camino de rosas, y más si te gusta ir a la aventura. Siempre hay esos momentos que te hacen sacar el corazón por la boca pero por suerte solo acaba en anécdotas y en un sinfín de risas. Eso sí, cuando ya ha bajado la marea.

Ser aventurero (y un poco descerebrado a veces) nos permite vivir muchas experiencias. Diría que un 80% positivas, pero siempre hay algunas que se cuelan…Aunque de eso se trata viajar, no? Y a veces no hace falta irse muy lejos…

Este fin de semana, con mi fiel amiga de viajes, nos estábamos partiendo con este montón de historietas de viaje. Pero pensándolo bien no nos hacía tanta gracia cuando nos encontrábamos con depende de qué situaciones…

Y me he dicho, pues voy a dejar mis malas experiencias viajando.

Mis 5 peores momentos viajando

Aunque podría hacer una lista mas larga, he pensado en esos momentos más relevantes. Seguro que todos tenéis alguno (los cuáles me encantaría leerlos, si me los dejáis me haréis feliz). A veces no son esas cosas más graves, simplemente pueden ser malos tragos que duran segundos pero que para ti son medio siglo. Y si además eres un poco dramas (como yo) tienes la receta perfecta.

1. Cuba: vivir el huracán Irma

Se merece el primer puesto. El huracán Irma se ocasionó en Cabo Verde por una onda tropical.  En solo 3 días el huracán pasó de ser de grado 2 a grado 5 con vientos de hasta 285 km/h cuando azotó Cuba de camino a Florida. Este ciclón fue el más fuerte observado en el atlántico desde el huracán Wilma i el Katrina y atacó el Caribe y los Estados Unidos.

Por suerte o por desgracia no éramos conscientes de lo que se nos venia encima. “Un poco de lluvia” pensábamos. Decidimos no avisar a casa por no alarmar a los familiares, pensando que seguramente la información ni llegaría a España (hay muchos huracanes en el Caribe de los que ni nos enteramos), pero evidentemente los informativos sacaban humo sobre el tema.

En Cuba cortaron la electricidad 24 horas antes de empezar las lluvias y también prohibieron la venta de alcohol   para evitar problemas y poder reaccionar a la población en caso necesario.

Yo me encontraba en Trinidad, donde afortunadamente el ojo del huracán quedaba lejos.

Pasamos 24 horas encerradas en una casa con una familia que nos lo dio todo. A oscuras con velas hechas con aceite y algodón. En movimiento casi constante sacando el agua que entraba por las ventanas y puertas. Incluso el agua traspasaba las paredes por el exceso de humedad. Comimos humildemente lo que pudimos con la familia en la que estábamos, tampoco se podía cocinar aunque éramos los únicos de la calle que teníamos gas, gas que se acabo en una hora…

Después de 24 horas sin saber donde ponerte y dormir sobre mojado, el vendaval frenó, y los altavoces de protección empezaron a sonar con el fin de alerta. Podíamos salir a la calle.

La verdad es que la población estaba activada y en nada se pusieron a arreglar los desperfectos. Nosotras nos pusimos en marcha y como ya estábamos casi de vuelta, el camino hacia a la Habana fue volver por los sitios donde el huracán ocasionó más daños.  Ni os cuento como fue intentar coger transporte.

Y pensándolo bien, esto se merecería un post entero. Así que si quieres saber toda la experiencia haz click en este enlace “Como sobreviví al huracán Irma en Cuba”

2. Panamá: un pervertido se coló en nuestra habitación

Después del huracán cualquier mala experiencia va a parecer una mierda…pero bueno cada cosa tiene lo suyo…

Pues esta se trae telita. En Panamá, veníamos de Costa Rica y llegamos a David para pasar una noche e irnos. Fue un viaje como de 12 horas en autobús. Llovía, era tarde y encontramos un hostal que se ajustaba a nuestras necesidades económicas, pero teníamos que dormir en una casa de bambú que se encontraba en el patio sin puertas ni ventanas ni mosquiteras. Era una habitación compartida, pero solo había una chica más y nosotras dos.

Por desgracia yo había comido una ensalada de mango (mango verde, con limón y sal) que me sentó como el culo y desde que llegamos al hostal no pare de vomitar así que estaba hecha polvo. Así que dejé a mi colega (pobreta) un poco tirada.

En esta situación, el recepcionista del hostal se ofreció a darle de comer porqué no llevábamos nada.

Pues se ve, que a media noche sobre las 3 de la mañana, este recepcionista entró en nuestra habitación. Se quedo en silencio mirando y cuando pudo besó a mi compañera en la nuca. Ella asustada (que pensaba que la había tocado un gato, nunca te imaginas que va estar el recepcionista seboso) le dio un golpetazo y lo envió a la mierda.

En esas yo volví de vomitar y no dormimos más en toda la noche. Eso sí, a la mañana siguiente montamos el pollo de la vida. Por orgullo no nos dio la gana irnos pero les hicimos ponernos una habitación privada con llave, a gastos pagados obvio.

Si quieres saber todo sobre el viaje de Panamá, aquí.

3. Llegar a un sitio de noche, sin dinero ni un lugar donde dormir

Esto es una cosa que debe pasar a todos los backpackers. Llegas de ruta tarde por la noche, un poco despistado o pensándote que el lugar donde llegas es una cosa y te encuentras con otra.

Me ha pasado en muchos sitios, aunque una que sea más divertida fue en Cuba también (todo pasó allí…). De noche llegamos a Las Terrazas, un sitio que pintaba bien pero no nos gustó nada. Básicamente era una zona residencial con un hotel que tiene mucha fama, porqué tiene árboles por dentro. Evidentemente no lo podíamos pagar. Pero pensé “como va a ser que no haya otro sitio para dormir”. Espera que me respondo: pues no!

Llegar allí ya fue una aventura, porqué viajábamos haciendo dedo (autoestop) y nos dejaron en la carretera principal. Para llegar a Las Terrazas se tenia que seguir una carretera entre montaña unos 7 km. De noche.

Caminante no hay camino…pasó un coche que se ofreció a llevarnos. Con la suerte que este señor subía a Las Terrazas para tener internet y luego volvía a su casa que era un hostal (o eso dijo).

Nos dijo “yo estaré aquí una hora, si no encontráis nada os venís a mi hostal”. Y no encontramos nada… Y aunque parece duro confiar cuando estas lejos de casa y más después de estas situaciones en las que empiezas a estar desesperado, confiamos.

El hombre era muy amable y nos llevó a su hostal. Todos los trabajadores salieron a mirarnos y nosotras no entendíamos el porqué. Cuando entramos en la habitación, estaba llena de condones y cosillas para ambientar a cualquier pareja, así que nos dimos cuenta que era un lugar para ir a hacer faena…Por eso nos miraban tanto, porqué éramos dos chicas y pensaban que éramos pareja y en Cuba la homosexualidad aún no está muy bien vista.

Pero todo súper bien!! Y eternamente agradecidas de la amabilidad y la hospitalidad cubana!

4. Costa Rica: ser perseguidas por un hombre con un machete

Como decía de Cuba sobre la homosexualidad en Costa Rica (como en lugares de Centroamérica y Sudamérica) tampoco está muy bien vista.

Pues estábamos por este encantador pueblo, Boca Chica,  con el objetivo de hacer snorkel y nos habían acabado de dar la gran noticia que ya no se podía hacer snorkel porqué se había acabado la temporada y las aguas estaban removidas para poder ver algo, cuando decidimos ir a comer algo.

También habíamos pasado horas buscando un sitio donde dormir. En este caso éramos 4  porque nos habíamos encontrado con 2 chicas más que compartían parte de nuestra ruta. 

Mal día.

Fue rematado por la amabilidad de un señor altamente borracho con un machete que nos perseguía arriba y abajo gritándonos “bolleras! Tortilleras” y semejantes. 

La verdad es que nos reímos mucho. Como si tuviera que afectar o como si fuera algo malo. 

Eso sí, sin el machete y las cantidades de alcohol, las risas hubieran sido más puras y menos nerviosas.

5. Mauritania: regalar una gorra a un niño ocasionando una pelea

Seguro que en muchos países te habrás encontrado con la situación de dar algún regalo. Pues esto fue lo que me paso en Mauritania.

Estaba en un pequeño poblado donde toda la gente se nos echó encima, felices y con la oportunidad de vender algunas de sus cosas.

Por supuesto, los niños estaban como locos tocándonos y dándonos las manitas.

Se me apareció un niño que me vio mi gorra colgando de la maleta, y me preguntó si se la podía dar. Yo con toda la buena fe del mundo dije “claro!”, pero cuando empecé a desabrochar la gorra de la maleta se tiraron todos los niños encima para arrebatarme la gorra.

Ya no le podía decir que no. Y aunque el guía del trekking intervino para calmarles, y les dejamos la gorra, me contó que con lo que a mi me parecía un buen gesto había desencadenado celos entre los niños y desigualdad.

No hace falta que os diga que consciencia me quedó esa noche.

“Porqué viajando también se vive esto”

 

Si os ha gustado este post (o no) por favor dejarme vuestra opinión aquí abajo! O si queréis que os cuente más aventuras como estas.  

4 Comments
  • Monica Muñoz
    Posted at 21:58h, 17 abril Responder

    Madre mía! Que miedito algunas cosas y que guai que lo compartas!

    • Ari
      Posted at 09:46h, 18 abril Responder

      Gracias Monica!! Eres un sol, muchas gracias por dejar el comentario. Ya pondré más cosillas como esta;)

  • Ruta en Panamà 3 semanas | Con Royo
    Posted at 10:51h, 18 junio Responder

    […] quieres saber todo sobre la mala experiencia en este hostal y mis peores momentos viajando, te dejo aquí el […]

  • Huracán Irma: como sobreviví al huracán en Cuba | Con Royo
    Posted at 13:09h, 23 julio Responder

    […] quieres ver más experiencias viajando puedes hacer click en este post “Las cinco peores experiencias viajando”, porqué cuando viajas pasan cosas buenas y también malas. Y lo bonito que es […]

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